Empieza un año nuevo, el 2012, que según nos
avisan será un año duro. Duro para los de siempre. Y lleno de sacrificios.
También para los de siempre, claro. Ayer, para alegrarnos la entrada de año, el
gobierno español nos dejó ver la punta del iceberg
de lo que llegará a partir del mes de enero. Nos esperan más bofetadas que nos
llegarán tanto de aquí como de allá porque por aquí y por allá las derechas gobiernan
y se frotan las manos ahora que tienen nuestra propia bendición para que nos
den por el ***. No sólo esto, sino que además seguiremos aguantando
humillaciones como tener que saber que los directivos de las cajas de ahorro
que han sido “rescatadas” con nuestro propio dinero, cobran más de 2 millones
de euros el año, mientras 4 de cada 10 jóvenes en Cataluña están en el paro y
el 94% de los nuevos contratos que se hacen a menores de 30 años son
temporales. Y yo me pregunto si todavía nos queda algún gramo de dignidad, que
si es así, seguro que se encargarán de pisotearla este año que empieza. Eso sí,
todos calladitos y aguantando.
Y esta noche tocará la doceava campanada,
nos comeremos la última uva y nos desearemos los unos a los otros: “¡Feliz año
nuevo!”...Por decir algo.
Mientras tanto, Carlos y yo nos miraremos con una sonrisa cómplice y no
podremos evitar pensar que quizás las cosas no pintan tan mal.
El día 30 de diciembre de 2011 no ha existido en un pequeño Estado del Pacífico llamado Samoa. Han decidido saltárselo. Se fueron a la cama un jueves y se han despertado un sábado. Han pasado de ser el último país donde se escondía el Sol, al primero donde sale el Sol, para acercarse comercialmente a Asia. Teniendo en cuenta los pronósticos para el año 2012, más de una y de un catalán querría hacer como en Samoa, esta vez yéndonos a la cama el 2011 y levantándonos el 2013.
El día 30 de diciembre de 2011 no ha existido en un pequeño Estado del Pacífico llamado Samoa. Han decidido saltárselo. Se fueron a la cama un jueves y se han despertado un sábado. Han pasado de ser el último país donde se escondía el Sol, al primero donde sale el Sol, para acercarse comercialmente a Asia. Teniendo en cuenta los pronósticos para el año 2012, más de una y de un catalán querría hacer como en Samoa, esta vez yéndonos a la cama el 2011 y levantándonos el 2013.
Aunque no nos podamos dormir durante todo un año, cada uno
de nosotros tendrá que buscar la manera de disfrutar del año que empieza,
intentando esquivar la crisis, dentro de lo posible, con imaginación y
olvidándonos un poquito de ella en nuestro día a día. Carlos y yo hemos
decidido irnos a pasar un 2012 diferente, a la espera de que en el 2013, cuando
“despertemos”, las cosas pinten mejor y poder decir: “¡Feliz año!”, esta vez
sí, de verdad.
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