19 d’abril del 2012

Playas privadas y neveras vetadas


La semana pasada decidimos ir a conocer la playa de Paamul, a unos 10 km de casa. Se llega por la carretera federal y después a través de un desvío hasta la playa. A la entrada de Paamul encontramos unos chicos junto a una barrera levantada; no nos dicen nada y procedemos a buscar aparcamiento. Damos un vistazo a la playa y decidimos ir a buscar la nevera y otras cosas. Hasta aquí todo bien, pero en cuanto la nevera asoma la cabeza por el maletero un chico se nos acerca para decirnos que no podemos ir a la playa con ella. Analicemos el porqué: Los mexicanos tienen la costumbre de ir con neveras en la playa, hecho que no es de extrañar teniendo en cuenta que los precios de los bares y restaurantes están a estándares americanos. Por lo tanto, si prohíbes el uso de neveras, automáticamente restringes la entrada de gente local a las playas y las conviertes en “privadas”.

Pero según la ley mexicana, TODAS las playas son públicas a excepción de aquellas que se encuentran dentro de recintos militares. Por lo tanto, ¿si las playas son públicas, como puede ser que te prohíban la entrada de neveras? Es más: ¿quién te lo prohíbe? Según el chico de la entrada: la empresa propietaria de todo: del restaurante, de la administración de las fincas, del camping, etc. Es decir, que a la práctica quién decide que se hace en cada playa son los “inversores” extranjeros.

Aún así, insistimos: no te pueden prohibir nada en una zona pública. ¿Donde está el truco? En que la empresa (seguramente americana o española) controla el acceso en la playa y, a pesar de que están obligadas a mantener un acceso público abierto, no lo respetan. Por lo tanto, a pesar de que no te pueden prohibir nada en la playa, sí que te pueden prohibir aparcar en la zona o simplemente acceder a la playa a través de sus “dominios”. 

Ese día decidimos dejar la nevera al coche para no crear un conflicto pero no sin antes haberselo cuestionado todo al chico. A él, como mexicano, también se le está “prohibiendo” la entrada y el uso público de la playa para que los güeritos puedan disfrutar de ella sin tener que sufrir las molestias de tenerla que compartir con la gente local. Él mismo reconoció que a pesar de que antes iba a esa playa, ahora ya no va para evitarse problemas. Y es que él sabe exactamente las órdenes que tiene y posiblemente si no es una nevera, será otra excusa la que encontrarán para evitar la entrada de la gente local.

Se trata de una situación que se repite a lo largo de toda Riviera Maya. La misma historia la encontramos en Akumal. Pero allá la cosa es todavía más grave: Akumal pertenece, todo el pueblo, a una sola familia de americanos, que para hacerlo todavía más irónico, se llaman Bush. En particular una de las hijas gestiona el “cotarro”. A lo largo de los años ha hecho la vida imposible a la gente local hasta llegar en su punto de haberlos expulsado de donde vivían (junto a la playa) y “cederles” unos terrenos al otro lado de la carretera dónde, cómo han podido, han construido un asentamiento que queda lo suficientemente lejos como para no molestar a los turistas y lo bastante cerca como por que puedan desplazarse a la zona de la playa a trabajar, es decir, al mismo lugar de donde se los ha expulsado. Sabemos del cierto además, que cuando alguno de ellos ha querido sentarse un rato en la playa (dentro de los 20 metros públicos por ley) delante de un hotel, se los ha echado manguera en mano. 

Pero la situación es más grave todavía. La misma L. Bush ha montado una ONG (el CEA) que se supone que se dedica a cuidar principalmente los corales y las tortugas marinas. En realidad, a través de esta entidad, lo que hacen es restringir todavía más el uso de la playa por parte de los locales. Cómo que la misma familia también es propietaria del centro de buceo, entre la ONG y este centro gestionan todas las visitas de los turistas y han conseguido que la gente local que tenía negocios de buceo se fueran porque no tenían permiso de trabajar dentro de los "dominios" (recordemos que las playas son públicas) de la sra. Bush.

Todos estos datos los hemos obtenido charlando con habitantes de Akumal y están contrastados por la prensa local: haciendo una simple búsqueda en google rápidamente encuentras noticías que corroboran todas estas historias. 

Al final, el objetivo es el mismo en todas partes: expulsar la gente local de su espacio, de sus playas para que cuatro americanos y europeos puedan disfrutar sin ser molestados. Incluso en Akumal, la Sra. Bush quiso construir una piscina en la zona del poblado para evitar que los locales se acerquen a la playa.

Esta es la otra cara de Riviera Maya, la que no se explica.

Visitad la Riviera Maya. Vale la pena. Pero hacedlo conscientemente: yendo por libre, evitando las “patrañas” de las grandes corporaciones, intentando beneficiar la población local y respetando el medio ambiente y su fauna. 

Una pareja despide a una barca de pescadores en Akumal

2 comentaris:

  1. Hola sabàtics,

    Soc la Conxita o la lluna pels amics, amiga de l'Alba, com de família...
    Quina xulada de blog¡ M'encantarà seguir-vos. Doneu aire fresc¡¡¡

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  2. estos hermosos paisajes deberían ser libres como el viento

    saludos.

    mantenimiento de neveras whirlpool

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