La semana pasada decidimos ir a conocer la playa de Paamul, a unos 10 km de
casa. Se llega por la carretera federal y después a través de un desvío hasta
la playa. A la entrada de Paamul encontramos unos chicos junto a una barrera
levantada; no nos dicen nada y procedemos a buscar aparcamiento. Damos un
vistazo a la playa y decidimos ir a buscar la nevera y otras cosas. Hasta aquí
todo bien, pero en cuanto la nevera asoma la cabeza por el maletero un chico se
nos acerca para decirnos que no podemos ir a la playa con ella. Analicemos el
porqué: Los mexicanos tienen la costumbre de ir con neveras en la playa, hecho
que no es de extrañar teniendo en cuenta que los precios de los bares y
restaurantes están a estándares americanos. Por lo tanto, si prohíbes el uso de
neveras, automáticamente restringes la entrada de gente local a las playas y
las conviertes en “privadas”.
Pero según la ley mexicana, TODAS las playas son públicas a excepción de
aquellas que se encuentran dentro de recintos militares. Por lo tanto, ¿si las
playas son públicas, como puede ser que te prohíban la entrada de neveras? Es
más: ¿quién te lo prohíbe? Según el chico de la entrada: la empresa propietaria
de todo: del restaurante, de la administración de las fincas, del camping, etc.
Es decir, que a la práctica quién decide que se hace en cada playa son los “inversores”
extranjeros.
Aún así, insistimos: no te pueden prohibir nada en una zona pública. ¿Donde
está el truco? En que la empresa (seguramente americana o española) controla el
acceso en la playa y, a pesar de que están obligadas a mantener un acceso
público abierto, no lo respetan. Por lo tanto, a pesar de que no te pueden
prohibir nada en la playa, sí que te pueden prohibir aparcar en la zona o
simplemente acceder a la playa a través de sus “dominios”.
Ese día decidimos dejar la nevera al coche para no crear un conflicto pero
no sin antes haberselo cuestionado todo al chico. A él, como mexicano, también
se le está “prohibiendo” la entrada y el uso público de la playa para que los
güeritos puedan disfrutar de ella sin tener que sufrir las molestias de tenerla
que compartir con la gente local. Él mismo reconoció que a pesar de que antes
iba a esa playa, ahora ya no va para evitarse problemas. Y es que él sabe exactamente las órdenes que tiene y posiblemente si no es una nevera, será otra excusa la que encontrarán para evitar la entrada de la gente local.
Se trata de una situación que se repite a lo largo de toda Riviera Maya. La
misma historia la encontramos en Akumal. Pero allá la cosa es todavía más
grave: Akumal pertenece, todo el pueblo, a una sola familia de americanos, que
para hacerlo todavía más irónico, se llaman Bush. En particular una de las
hijas gestiona el “cotarro”. A lo largo de los años ha hecho la vida imposible
a la gente local hasta llegar en su punto de haberlos expulsado de donde vivían
(junto a la playa) y “cederles” unos terrenos al otro lado de la carretera
dónde, cómo han podido, han construido un asentamiento que queda lo
suficientemente lejos como para no molestar a los turistas y lo bastante cerca
como por que puedan desplazarse a la zona de la playa a trabajar, es decir, al
mismo lugar de donde se los ha expulsado. Sabemos del cierto además, que cuando
alguno de ellos ha querido sentarse un rato en la playa (dentro de los 20
metros públicos por ley) delante de un hotel, se los ha echado manguera en
mano.
Pero la situación es más grave todavía. La misma L. Bush ha montado una
ONG (el CEA) que se supone que se dedica a cuidar principalmente los corales y
las tortugas marinas. En realidad, a través de esta entidad, lo que hacen es
restringir todavía más el uso de la playa por parte de los locales. Cómo que la
misma familia también es propietaria del centro de buceo, entre la ONG y este
centro gestionan todas las visitas de los turistas y han conseguido que la gente
local que tenía negocios de buceo se fueran porque no tenían permiso de trabajar
dentro de los "dominios" (recordemos que las playas son públicas) de la sra. Bush.
Todos estos datos los hemos obtenido charlando con habitantes de Akumal y
están contrastados por la prensa local: haciendo una simple búsqueda en google
rápidamente encuentras noticías que corroboran todas estas historias.
Al final, el objetivo es el mismo en todas partes: expulsar la gente local
de su espacio, de sus playas para que cuatro americanos y europeos puedan
disfrutar sin ser molestados. Incluso en Akumal, la Sra. Bush quiso construir una
piscina en la zona del poblado para evitar que los locales se acerquen a la
playa.
Esta es la otra cara de Riviera Maya, la que no se explica.
Visitad la Riviera Maya. Vale la pena. Pero hacedlo conscientemente: yendo
por libre, evitando las “patrañas” de las grandes corporaciones, intentando
beneficiar la población local y respetando el medio ambiente y su fauna.
Una pareja despide a una barca de pescadores en Akumal
Hola sabàtics,
ResponEliminaSoc la Conxita o la lluna pels amics, amiga de l'Alba, com de família...
Quina xulada de blog¡ M'encantarà seguir-vos. Doneu aire fresc¡¡¡
estos hermosos paisajes deberían ser libres como el viento
ResponEliminasaludos.
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